Hola,

Comienzo aquí mi aventura en el mundo bloguero.

Es gracioso que este isótopo con el cual he trabajado durante tantos años ocupe hoy las portadas de medio mundo. Resulta que a un ex-espía ruso lo han fulminado contaminándolo a lo bestia con este emisor alfa de poco mas de 138 días de semivida. Toda una gracia, si señor. El problema es que los autores del atentado han dejado restos de Po-210 en aviones, pubs y meodromos de media Inglaterra, lo cual me hace sospechar que estamos ante una verdadera chapuza. Es decir, que el isótopo lo traían mal encapsulado si no es inexplicable esa difusión... amén de sorprenderme por la "facilidad2 con que han encontrado la emisión del Po-210 en aviones y demás. Me explico, es un emisor alfa y por ello su detección debería realizarse tras un serio trabajo radioquímico posterior a un sesudo muestreo. Los tiempos no me cuadran o por ahí hay una tecnología de identificación de emisores alfa que supera mis conocimientos.

Para tranquilidad de todos, sólo hay que añadir que al ser emisor alfa el polonio sólo afectaría al organismo por incorporación de éste vía ingestión, inhalación o difusión por la piel. Es decir, habría que estar muy en contacto con el espía muerto y sus excreciones para contaminarse... a menos que el estado físico del Po-210 fuera muy dispersable y se haya volatilizado por ahí lo cual es para hartarse de... reir?

Lo funesto de todo esto es, además de las (im)predecibles consecuencias políticas, que el miedo hacia lo que lleva la etiqueta nuclear o radiactiva se alimenta un poco mas. Eso no es bueno, porque por un lado son múltiples las aplicaciones de estos materiales que nos hacen la vida un poco mejor, y por otro porque abundan en las memeces que algunos cuentan por ahí.

De paso, un beso para madam Curie... dondequiera que esté. Por cierto, os dejo algo sobre el descubrimiento de la radiactividad: